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Tomates para los caballeros

Sabía usted que el tomate es una fruta? O más precisamente una baya, por su contenido pulposo y de semillas blandas? Originario de América Latina, el Lycopersicon esculentum es probablemente junto con la papa y la lechuga, el vegetal más consumido por el mundo occidental.  

En 1519, Cortés descubrió una producción de tomates en los jardines de Moctezuma y llevó semillas en su viaje de regreso a Europa, en donde originalmente fueron plantados como plantas ornamentales. La  palabra tomate viene del nahuatl (México) Tomatl, y sus versiones nativas originales eran pequeñas (semejantes a los tomates cherry) y de color amarillento. Es por eso que en España e Italia eran conocidos como pomi d’oro o manzanas de oro. Justamente Italia fue el primer país en abrazar y cultivar el tomate fuera de América del Sur. En Francia se denominó al tomate como pommes d’amour o manzanas de amor, ya que pensaban que poseía propiedades estimulantes afrodisíacas.   

El tomate se caracteriza por su sabor agridulce y pese a ser un alimento ácido, al momento de ser digerido alcaliniza la sangre. Si bien tentadores, los tomates afectan el balance de calcio en nuestro cuerpo, debido a su contenido de solanina, motivo por el cual suelen ser evitados por quienes sufren de artritis y osteoporosis. 

Atención, damas y caballeros: 

La alta concentración de vitamina C en el tomate se encuentra en la gelatina que rodea a sus semillas. Los frutos madurados en la planta son excelentes fuentes de vitaminas A, Complejo B, C, potasio & fósforo. Los tomates madurados en invernadero poseen la mitad de vitamina C que aquellos cultivados naturalmente. Los tomates también son ricos en azúcar (fructosa, glucosa y sucrosa) y poseen moderada cantidad de fibra mientras que carecen de almidones. Una de sus principales componentes son los flavonoides , licopeno y otros fitoquímicos de propiedades anticancerígenas. Justamente es el licopeno, que es el pigmento carotenoide responsable de su color rojo, el que reduce el riesgo de cáncer de próstata. Se trata de un antioxidante poderoso que una serie de estudios han demostrado como particularmente bueno para la protección frente al cáncer de próstata, cólon y recto, así como también para enfermedades del corazón. Sin embargo, el licopeno esta mucho más disponible para el cuerpo cuando el tomate es cocinado. Y puesto que es soluble en grasa, usted necesitara consumir sus tomates cocidos con un algo de grasa (por ejemplo, aceite de oliva) para facilitar su absorción.   
 La medicina china lo considera un alimento frío que alivia el calor interno del organismo, estimula los fluidos corporales, nutre el yin y desintoxica la sangre. Adicionalmente, los orientales consideran que actúa sobre el estómago y los meridianos del hígado. Quienes siguen una dieta macrobiótica suelen evitar los tomates debido a que son alimentos demasiado yin, demasiado ácidos y su consumo prolongado termina por debilitar el tracto gastrointestinal. Se considera que el ácido de los tomates verdes es especialmente detrimental para los riñones.  
Por su parte, para la tradición ayurvédica, los tomates son problemáticos por dos razones: debido a que son rajásicos, es decir que estimulan el movimiento hacia el exterior, la creatividad, la agresión y la pasión (por ello es un alimento recomendado a los guerreros previamente a una batalla); y por su vipak, o efecto post digestivo que los lleva a permanecer en el organismo posteriormente al proceso metabólico, lo cual irrita el intestino si se lo consume en exceso, particularmente si la persona sufre de úlcera o es de estómago sensible. Cuando el tomate es cocinado  con especias cálidas como el comino o la mostaza, se convierte en un alimento más balanceado. Su piel y semillas son consideradas particularmente adversas para quienes poseen el sistema metabólico vata.  

Comprando y Cocinando Tomates 

Debido a su fragilidad, los tomates que se adquieren comercialmente son cosechados y envalados cuando aun no están maduros y su coloración es verde. Antes de llegar a la verdulería o tienda son “madurados artificialmente” con gas etileno que provoca la coloración de su piel (a rojo) por eliminación de la clorofila. Consecuentemente, esos tomates no desarrollan su característico aroma y sabor, para convertirse en una versión bonita en color, pero pálida y aburrida en comparación al tomate madurado en la planta.   

Nenúfar le  sugiere que para comprobar si sus tomates han sido madurados artificialmente, córtelos y determine si en su interior se alojan semillas de color verde. Esto confirmaría que su color exterior rojo, es puramente cosmético (es decir, no obtenido al sol). Es por eso que sugerimos que -de existir la posibilidad- consuma verduras y frutas orgánicas certificadas, libres de pesticidas y con procesos de maduración naturales. Cuando concurra a comprarlos,aquellos que son firmes al tacto, pero no duros, con aroma y de color rojo brillante. Evite los tomates que estén golpeados, rajados o con marcas oscuras. De ser posible no los refrigere ya que la heladera (nevera) les hace perder su sabor y su textura original.  

Y ahora vamos al recetario de hoy…  

Si bien no soy una fanática del tomate, de tanto en tanto me gusta comerlo cortado en cubos o gajos con un diente de ajo picado y alineado con un poco de aceto balsámico orgánico o con el vinagre de frambuesa o mora, que elabora artesanalmente mi suegra Bárbara y aceite de oliva extra virgen a la trufa (se consigue en tiendas especializadas). Lamentablemente, mi esposo (no muy amigo del ajo), no me acompaña en la faena, por lo cual, lo preparo cuando vienen visitas o directamente recurro a otras formas de preparación.  

Tomates secos:  

La más fácil es cortarlo en gajos y asarlos en el horno por 30 o 40 minutos, salpicados en aceite de oliva virgen y una pizca de sal.  

Una ensalada fresca y deliciosa:  

Esta es una de mis versiones favoritas para consumir como único plato cuando no tengo muchas ganas de cocinar.  

4 rabanitos  

2 o 3 tallos de apio verde  

1//2 pepino verde  

1/2 mango maduro  

2 tomates perita o 1 tomate grande maduro  

Semillas de sésamo  

Semillas de chía (omega 6)  

Aceite de oliva virgen  

Vinagre de Frambuesa ó aceto balsámico  

    

Seleccionar una linda ensaladera y proceder a mezclar los ingredientes. Si no sabe como hacerlo, Nenúfar le recomienda este sencillo instructivo. Para aderezar correctamente sus ensaladas se necesitan 4 personas:  

Un generoso para el aceite,  

Un tacaño para el vinagre,  

Un prudente para la sal,  

Y un loco para revolverla!  

Disfrute a solas o con sus seres queridos. Y no olvide DAR LAS GRACIAS, antes de comer….  

 

Amaranto, grano sagrado

  Si usted esta leyendo esta nota, probablemente sea porque le interesan los cereales, granos o aquellos alimentos propios de la cocina integral. El amaranto, es uno de ellos, aunque quizás no el más popular puesto que aún no es comercializado masivamente en las grandes cadenas de supermercados (almacenes). De hecho, en algunos países es un alimento exclusivamente consumidos por quienes siguen una dieta vegetariana o macrobiótica. Sin embargo, en un pasado distante, el amaranto fue uno de los sostenes básicos de la población aborígen del continente americano. 

Es por ello, que va en este artículo, el tributo y homenaje de Nenúfar a uno de los granos más importantes de la historia de nuestra civilización.    Relativamente conocido, el  amaranto (Amaranthus caudatus, también conocido como kiwicha) es uno de los granos originarios de América. Junto con la quinoa (o quínua) eran considerados granos sagrados por los pueblos nativos. Tanto Incas como Aztecas  conocían muy bien las virtudes de estos granos ya que formaban parte de su alimentación cotidiana. Se los consideraba sagrados por haber sido traído desde el seno de la Pacha-mama. Un verdadero regalo de los dioses, a quienes debían agradecerpor ello eran utilizados en rituales religiosos. Los aztecas, lo mezclaban con miel y sangre humana y lo consumían durante sus rituales de adoración. Verdaderamente, estas civilizaciones tenían razones de sobra para honrarlos ya que, amén de los nutrientes fundamentales que aportan, ambos granos crecen en condiciones extremas y en terrenos desfavorables para otros cultivos. Lo que permitía alimentar a las poblaciones aún en zonas áridas, de alta montaña y en época de sequía.           

Domesticado hace más de 5.000 anios, el amaranto fue tan importante como el maíz hasta que el conquistador Hernán Cortez prohibió su cultivo, por el valor religioso que le daban los nativos y por su inmenso potencial nutricional, que garantizaba poblaciones de nativos bien alimentados, aptos para luchar contra el avance de los españoles. Fue así que se quemaron las plantaciones, y tanto la quínoa como el amaranto quedaron relegados a zonas marginales del territorio americano (algo parecido ocurrió con la chía, otro cultivo precolombino de relevancia, sobre el que hablaremos en un articulo futuro).           

Foto: muskogeephoenixonline.

El amaranto proveniente de una planta anual de hoja ancha y vistoso penacho, frecuentemente cultivada como planta de ornamento. Existen más de 60 variedades, la mayoría salvajes, cultivadas en 5 continentes. Sus semillas son pequeñas y sus colores pueden variar entre el negro violáceo y el blanco amarillento 

En realidad el amaranto no es un cereal ya que no pertenece a la familia de las gramíneas -como los cereales tradicionales- sino a las semillas de plantas emparentadas con la acelga y la espinaca. Sin embargo, se los conoce como “pseudocereales” por su gran contenido de almidón y por su uso similar al de los cereales verdaderos. Debido a que es prácticamente libre de gluten, el amaranto es una buena alternativa al trigo 

Y cual es su beneficio para la salud? 

Una de sus principales características es su extraordinario poder nutricional. Por ejemplo, el amaranto registra mayores aportes de proteína (15-18%) y dos veces más calcio (incluyendo magnesio y silicio) que la leche, lo cual lo convierte en un alimento particularmente benéfico para las mujeres embarazadas o en período de lactancia, así como también para niños, personas que practican muchos deportes o tienen gran demanda física y para aquellos que intentan ganar peso. También contiene cantidades respetables de lisina y metionina, dos aminoácidos esenciales que no se encuentran con frecuencia en los granos. Tiene un alto contenido en fibra y contiene hierro, potasio, fósforo y vitaminas A y C.
El contenido de fibra de amaranto es tres veces mayor que la de trigo y su contenido de hierro, cinco veces más que el trigo. El amaranto también contiene tocotrienoles (una forma de vitamina E) que ayuda a reducir el colesterol. El grano contiene un 6-10% de aceite, (principalmente en el germen); este aceite es predominantemente insaturado y  rico en ácido linoleico, que es importante en la nutrición humana.  En la década del 60, aquellas regiones en las que se cultivaba el amaranto, prácticamente no se registraban casos de desnutrición, es por ellos que la FAO (agencia de Alimentación y agricultura de las Naciones Unidas) recomendó su consumo.     

Foto: purcellmountainfarms.com

El amaranto es un alimento astringente, y beneficia a los pulmones congestionados. A su vez ayuda a la circulación y es recomendado en casos de diarrea  o menstruación excesiva. Conforme a la medicina ayurvédica, el amaranto reduce las tipologías Vata y Kapha y, en cuando se lo consume en moderación, también a los sistemas Pitta. Para la medicina China, el amaranto es un alimento frío.        

Si usted quiere aprovechar el gran poder nutricional del amaranto, proceda a adquirirlo en tiendas naturistas para asegurarse que el grano comprado sea natural y no químicamente tratado. Para proceder a cocinarlo, simplemente súmelo a su cocción de trigo, maíz, arroz integral o quínoa entre otros granos ya que le proporcionará una proteína completa. Adicionalmente le resultará especialmente apropiado para enriquecer sopas y estofados.            

Sus hojas son muy nutritivas y contienen mayores niveles de calcio, hierro y fósforo que la espinaca, planta a la cual se asemeja en su sabor. Es mejor consumir sus hojas cuando la planta es jóven y tierna. Cuando se lo encuentra procesado como harina, el amaranto tiene un sabor suave y dulce, como a nuez, o malta, según la variedad utilizada, y resulta muy apropiado en el horneado de panes integrales. Por no contener glúten, es indicado para personas con sensibilidad.           

Consejo: Amaranto mantiene mejor si se conserva en un recipiente herméticamente cerrado, como un tarro de cristal, en el refrigerador. Esto protegerá a los ácidos grasos que contiene se vuelva rancio. Las semillas deben usarse dentro de 3 a 6 meses.    

 Cómo cocinarlo:           

El amaranto posee una textura que contrasta con la de la mayoría de los granos procesados y no debe cocinárselo demasiado, ya que se puede llegar a adquirir una consistencia “pegajosa”.  Nenúfar le sugiere hervir 1 taza de semillas de amaranto en 2-1/2 tazas de líquido (agua, el caldo o jugo de manzana) alrededor de 18 a 20 minutos, hasta que las semillas estén tiernas. Agregando algunas hierbas frescas o raíz de jengibre al líquido de la cocción puede agregar sabores interesantes o se puede mezclar con frijoles (porotos)  para un obtener un plato principal.           

Si se lo desea consumir como cereal para el desayuno,  aumentar el líquido de cocción a 3 tazas y endulzar con agave, miel o azúcar morena y añadir las pasas, frutos secos, pimienta y algunas nueces.              

Fuentes:                         

The New whole Foods encyclopedia: Rebecca Wood           

http://chetday.com/amaranth.html              

http://www.purcellmountainfarms.com/Organic%20Amaranth%20Grain.htm