Oda a la cebolla


Semanas atrás, les comentaba que las cebollas son uno de los pocos alimentos sobre el cual mi marido y yo no podemos ponernos de acuerdo. Yo las amo y él las odia. He intentado de todo con tal de convencerlo: las he licuado para que no las detecte; las he cortado en pedazos muy grandes para que pueda removerlas, las he acaramelizado para que resulten dulzonas: en fin…el Dios de los cocineros es mi testigo: he intentado de todo para que Johnny las coma…pero el hombre se resiste a más no poder.

Desde Nenúfar hoy quiero hacer un tributo a este maravilloso bulbo comestible, originario del Asia Menor, que la humanidad consume desde hace más de 6000 años y que tantas alegrías nos depara desde simples ensaladas, tartas, chutneys, frittatas & demás cocciones! Ya el Código de Hammurabi, el más antiguo cuerpo de leyes que registra la historia, estipulaba que los más necesitados debían recibir una ración mensual de pan y cebollas para su alimentación. Y en la actualidad, estando disponibles todo el año, las cebollas son el vegetal más popular en el mundo.

Proveniente de la familia de las lilas y bautizada en latín como allium cepa, la cebolla pose un distintivo aroma debido a que uno de sus componentes es el  sulfuro, que se concentra en su base e irrita los ojos al ser cortada. Las cebollas que crecen en tierras bajas en agua y sulfuro, son mas dulces. Un ejemplo es la variedad Vidala, que puede ser tan dulce como una fruta y cuyo componente de azúcar es 12.5 % , a diferencia de las versión genérica de la cebolla, que sólo tiene el 7%. Las cebollas, contienen aproximádamente un 90% de agua y son muy bajas en calorías, además son ricas en vitaminas A, B y C.

Este vegetal es valuado por sus propiedades medicinales, que incluyen la capacidad de bajar el colesterol y de mejorar la función de los riñones. Adicionalmente, es un potente antioxidante que contiene numerosos agentes anticancerígenos. Su poder anti inflamatorio, antibiótico y antiviral se equipara con su capacidad antibacteriana y antiséptica, lacual le permite remover parásitos y metales pesados del organismo.  A propósito de esto, recientemente mi mamá me envió un documento muy interesante, que relata cómo los habitantes rurales de Perú colocan en sus habitaciones una  cebolla sin pelar sobre un plato -apenas con un corte en su base y en su tope, en donde la pinchan con un tenedor- lo cual pareciera impedir que los habitantes de ese hogar contraigan gripe ni neumonía durante esa temporada. Se la emplea tambien como agente diurético, regulador natural de la presión sanguínea, tónico expectorante, anticonceptivo y y afrodisíaco.

La cebolla incrementa el apetito y el calor corporal (por lo que no se recomienda a quienes sigan una vida célibe!)  y para quienes siguen una dieta ayurvédica, las cebollas crudas reducen los tipos kapha y cuando se consume cocidas, equilibran pitta y kapha. Y aquellas preparaciones que las incluyen bien cocidas, las cebollas dulces calman vata. Históricamente se la utilizaba para curar el asma ya que iniben la producción de aquellos componenetes que causan los espasmos musculares bronquiales y permiten la relajación de los bronquios. Su alto componente en sulfuro ayudan a poner fin al proceso de putrefación y fermentación de los alimentos en el tracto gastrointestinal. Consumida cruda, activa la transpiración y limpia los poros tan efectivamente como un baño sauna. Aquellos valientes que se animen a masticar por 5 minutos una cebolla cruda, lograrán eliminar todos los gérmenes de su boca y -de acuerdo a los resultados de recientes investigaciones- también evitarán el deterioro de sus dientes.

La mayoría de gente consume esta verdura en todo tipo de preparaciones saladas, sin embargo, de acuerdo a algunos autores, las variedades dulces, transfieren su dulzor al resto de los ingredientes de la preparación. Para determinar cual es su variedad favorita, Nenúfar recomienda saltar separadamente las variedades blanca, amarilla y roja en unas cucharadas de aceite, y probar hasta determinar diferencias de sabor y predilección.

Cuando decida comprar cebollas, seleccione aquellas que tengan sus capas exteriores con apariencia semejante al papel; evite las cebollas que tienen brotes, las que parezcan golpeadas o húmedas y las que son muy livianas al tacto.

Como evitar llorar al pelarlas?

Ahhh…la pregunta del millon de dólares! Las técnicas para evitar las lágrimas son tan numerosas como las recetas para curar el hipo. Hay personas que pueden pelar cebollas sin derramar una sóla lagrima, mientras que otras lloran con solo mirarlas.En realidad, las cebollas más ricas en sulfuro son aquellas que estan recién cosechadas y aquellas que estan muy maduras y si bien, no tenemos la receta mágica para evitar el lagrimeo, le sugerimos seguir estas indicaciones al procesar sus cebollas:

  • emplee un cuchillo muy filoso
  • pélelas bajo el agua del grifo (canilla)
  • enfríe la cebolla antes de pelarla
  • corte la base al final
  • prenda una vela en su cocina para que la llama consuma el sulfuro
  • colóquese antiparras (asegúrese de estar a solas en sucocina, para evitar un mes de bromas por parte de su familia y/o amigos!)
  • corte la cebolla mientras muerde un fósforo o cerillo (no morder la parte que raspa la caja, sino la parte de madera)

 Maravilloso Quiche de verduras 
  
Esta “quiche” se hace con una liviana y crujiente base de milhojas de papa y un relleno de verduras, hierbas y especias. Una maravilloso plato liviano para el almuerzo o cena. Ideal acompañado de una ensalada. Esta es una receta 100% vegetariana en la que el uso de Tofu reemplaza a los huevos. 

 Ingredientes

1  cebolla mediana picada
1/2 taza de agua
1/4 taza de tomates secados al sol 
2 tazas de espárragos o brócoli
2 dientes de ajo, en rodajas
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 zanahoria, cortada en cubos pequeños (aproximadamente 1 taza)
5 champiñones, en rodajas (opcional)
1 cucharada de albahaca fresca picada
1 cucharada de perejil fresco picado
1/8 cucharadita de chile en hojuelas (opcional)
1/8 cucharadita de nuez moscada recién rallada
1/2 cucharadita de sal
1 cucharadita de pimienta negra recién molida
3 papas (patatas) rojas pequeñas, lavadas y cortadas en rebanadas finas
1/2 taza de queso rallado
1/4 taza de leche de soja
1 y 1/2 tazas de Tofu procesado tipo puré
1 tomate mediano, en rodajas sin semillas
3 cucharadas de queso parmesano recién rallado
1/2 taza de yogur de soja (o queso blanco si lo prefiere) 
  

Precaliente el horno a calor moderado. Hierva el agua y vierta sobre los tomates dejándolos en remojo durante 15 minutos hasta que estén suaves y carnosos. Cuele el líquido sobrante y pique. Corte y descarte los extremos de los espárragos. Corte los tallos restantes en trozos grandes (si está utilizando el brócoli, cortarlo en ramilletes). Blanquée los espárragos en agua durante 2 minutos. El espárrago debe quedar de color verde brillante y debe ser firme al morderse. Escurrir y enjuagar los espárragos en agua fría con un colador.

Sofría la cebolla y el ajo en el aceite de oliva a fuego lento hasta que la cebolla esté transparente (aprox. 10 minutos). Añadir las zanahorias, champiñones, albahaca, perejil, las hojuelas de chile (si lo desea), la nuez moscada, sal y pimienta y cocinar por 5 minutos más. Retirar del fuego. Engrase ligeramente el fondo y los lados de un molde de tarta. Cubra el fondo con las rodajas de papa, solapándolas ligeramente.

Mezcle el yogur de soja (o queso crema), leche de soja, tomates secados al sol, queso rallado y el tofu en un tazón grande. Mezcle los vegetales salteados y el espárrago, y agregue la mezcla de queso, leche de soja y tofu. A continuación, verter sobre la asadera o fuente recubierta de láminas de papa (patata). Coloque las rodajas de tomate por encima de la quiche y espolvorée con queso parmesano. Hornear durante 1 hora, o 45 minutos hasta que la superficie compience a dorarse. La consistencia de la quiche cocida debe ser muy firme. Deje enfriar 15 minutos antes de servir. Puede conservarse en el refrigerador hasta por 3 días.

Sugerencias:

  • Trate de rallar nuez moscada fresca y queso parmesano al mismo tiempo ya que hace una diferencia notable en el sabor.
  • Remoje las rebanadas de papa en agua fría para evitar que pierdan color.
  • Para blanquear las verduras, cocine durante unos 2 minutos y sumerja en agua fría – esto detiene la cocción y establece el color.

Ponga la mesa con cariño, comparta con seres queridos. DE LAS GRACIAS antes de consumir y…disfrute!

Fuentes

Whole Foods companion – Diane Onstad

The New Whole Foods Encyclopedia – Rebecca Wood

Dr. Weil – http://www.drweil.com

Times online: http://www.timesonline.co.uk

2 Respuestas a “Oda a la cebolla

  1. La verdad, es que la autora tiene razón. No me gustan las cebollas, si bien me las “esconden” en las comidas, no solo ella, sino también los otros familiares.

    En realidad, es su gusto el que no tolero, y en especial, ese crujido que tienen cuando no estan cocidas correctamente. Si bien valoro su valor nutritivo, me rehuso a comerlas.

    Ojalá algo me de mas valor para poder hacerlo. Veremos que pasa en un futuro cercano…

  2. Muy buen el articulo, yo fui de a poco con la cebolla y puedo decir que fue una pequeña batalla , en las salsa la pasa por la licuadora y listo besosososo norma

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